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La igualdad tiene nombre propio: manifiesto de ASNALA por el Día Internacional de la Mujer
02 de marzo, 2026

En el Día Internacional de la Mujer somos, indiscutiblemente, las protagonistas. Pero la igualdad no puede limitarse a una fecha ni a una conmemoración simbólica. Se juega y se decide los 365 días del año. Como laboralista, madre, hija y hermana, para mí el 8M transciende del plano declarativo. A diario, en el despacho, en los juzgados, en la tiendecita de la esquina o simplemente al cruzar la calle, veo cómo la igualdad pasa de ser un concepto abstracto a tener rostro y nombres propios.

Las desigualdades están presentes en nuestro día a día, lo que sin duda evidencia cómo la realidad se distancia de la regulación pese al notorio avance de nuestro ordenamiento. Los planes de igualdad, los registros retributivos, los protocolos frente al acoso o la transparencia salarial son herramientas valiosas que están a nuestra disposición, especialmente en la práctica laboralista. 

Pero las normas por sí solas no producen transformaciones. Quienes ejercemos, interpretamos y aplicamos el Derecho Laboral podemos tener un papel relevante en poner freno a las dinámicas que van en contra de la igualdad. Todos debemos ser conscientes de que la igualdad efectiva requiere de conciencia, no puede darse por sentada y exige esfuerzos colectivos constantes.

Pero, además, como laboralistas todavía podemos tener un papel más transformador, lo que no solo supone un privilegio sino también una responsabilidad. Cuando exigimos el cumplimiento normativo, somos garantes de la igualdad. Cuando ayudamos a empresas y a las personas trabajadoras a comprender el alcance real de los derechos vinculados a la conciliación y la corresponsabilidad, somos intérpretes de la igualdad. Y cuando diseñamos políticas internas o defendemos en los tribunales situaciones injustas, somos motor de transformación para la igualdad. 

Además de ejercer el Derecho del Trabajo de forma rigurosa y desde este compromiso con la igualdad efectiva, la asociación que presido también me ha acompañado desde el primer momento en el impulso de este principio de igualdad en nuestro Estado social y democrático. Desde la Junta Directiva de ASNALA, apostamos decididamente y, desde hace muchos años, por conformar una asociación plural y paritaria en la que promovemos el liderazgo femenino como expresión natural del talento y de la excelencia profesional con la que contamos en nuestro sector. 

A través de nuestras decisiones, convicciones y acciones cotidianas podemos —y debemos— conferir realismo a la igualdad para que esos cambios, tan pendientes como necesarios, se produzcan y adquieran dimensión fuera del papel. Por eso, como presidenta de ASNALA y, como compañera de profesión, aliento a quienes nos dedicamos al Derecho Laboral a seguir trabajando por la igualdad. 

Por supuesto, esta tarea interpela también directamente a las instituciones públicas, que deben seguir impulsando políticas eficaces, reaccionando ante las brechas existentes, tomando decisiones y facilitando mecanismos que nos acerquen a una igualdad libre de sesgos y conectada con las necesidades reales de las mujeres. 

Recordémoslo asidua y repetidamente: la igualdad se construye en nuestro día a día. Los 365 días del año tenemos la oportunidad de corregir desequilibrios y dar a la igualdad ese nombre propio que merece, el de todas las mujeres 

 

Ana Gómez Hernández, presidenta de ASNALA

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